Ramo de Filosofía en el banquillo: Red de profesores se pregunta qué ciudadanos se quieren formar

Presidenta de la Red de Profesores de Filosofía de Chile (Reprofich), Rosario Olivares, explica los alcances que tiene la propuesta del Mineduc comunicada hace algunos días y cómo afecta al desarrollo educacional de los jóvenes. “Lo que se ha puesto en tela de juicio es qué tipo de ciudadanos se quiere formar y cómo. El ciudadano tiene que interrogarse continuamente por la sociedad en la que vive, qué tanto sentido tiene la democracia que tenemos, preguntarse por la función del Estado y otros organismos”, remarca.

Desde que el Mineduc anunció que modificará la malla curricular de los colegios, afectando al ramo de Filosofía, el que pasaría sólo a ser un electivo en tercero y cuarto medio, el mundo académico y la ciudadanía expresaron su disconformidad con el proyecto que aún está en etapa de evaluación.

Justamente una de las voces que se alzaron fue la de Red de Profesores de Filosofía de Chile (Reprofich) y su presidenta, Rosario Olivares, explica dónde flaquea la propuesta del Ejecutivo y qué es lo que pierden los estudiantes.

“Creemos que pierden mucho porque no es lo mismo que los contenidos sean absorbidos por un ramo nuevo (Educación Ciudadana) que tener un ejercicio filosófico propiamente tal. Filosofía no tiene que ver sólo con los temas que trata sino con cómo son tratados. Se perderían espacios que la educación como la tenemos hoy no entrega: discusión, debate y el desarrollo del pensamiento crítico de ideas”, reflexiona la profesional que se desempeña como profesora en el Liceo 7 y en el José Victorino Lastarria.

En esa línea, Olivares destaca que el proyecto de malla curricular, que de ser aprobado debiera correrá a partir del 2019, intenta “profundizar en cuestiones que sin lugar a dudas son un déficit de la educación chilena, como lo es la formación de ciudadanos”, pero que la pregunta correcta es qué ciudadanos se quieren formar.

“Lo que se ha puesto en tela de juicio es qué tipo de ciudadanos se quiere formar y cómo. El ciudadano tiene que interrogarse continuamente por la sociedad en la que vive, qué tanto sentido tiene la democracia que tenemos, preguntarse por la función del Estado y otros organismos”, remarca.

Si bien valora que se contemple sumar Filosofía a la Educación Técnica Profesional, recuerda que “el propio Mineduc la sacó del plan común hace unos años. Lo que están haciendo es hacerse cargo de un problema que se crearon ellos mismos”.

Punto aparte es el apoyo que ha despertado en la opinión pública y que se haya convertido en un tema de debate nacional. Apoyo que reconoce como una “grata sorpresa. Que la enseñanza de Filosofía se haya transformado en un debate público y que mucha gente nos apoye me parece que ha sido muy importante, es una prueba de lo importante que es para la gente”.

Filosofía en el siglo XXI

¿Pero qué entendemos cuando hablamos de filosofía? La docente que participará este martes del conversatorio “Por el Derecho a la Filosofía” (convocado por la Universidad de Chile) aclara que “no entendemos la filosofía como una que se encuentra restringida al mundo de las ideas platónicas, sino como una que piensa su cotidianidad, su entorno, su comunidad y eso al niño y a los jóvenes les es cercano”.

Y esta visión adquiere una gran importancia a la hora de expandir el debate al resto del país que le puede parecer un tanto lejano el tema. Lo anterior, porque Rosario Olivares identifica que para muchos, la filosofía puede parecer un ente anacrónico al sistema actual en el que “lo bueno es lo útil y pareciera que no sirven las cosas que no tiene resultados inmediatos, como en una prueba Simce o en la PSU”.

“La filosofía no tiene una utilidad práctica en el sentido institucional de la educación, pero sí tiene mucho que aportar en otros ámbitos. Lo que hay que hacer acá es ampliar el concepto de educación. Algo que ha logrado el debate sobre Filosofía, ya que se están planteando preguntas como qué educación queremos, cómo la entendemos y cómo queremos que los niños y jóvenes aprendan”, señala.

Pero eso no es todo. Una de las externalidades positivas que surgieron a raíz de esta discusión es que se vuelve a poner sobre la mesa una educación pareja para todos, ya que al “reforzar filosofía, se lucha por la educación pública”.

“Los colegios privados tienen la posibilidad de crear cursos de filosofía y de entregar una cobertura durante muchos más años que los colegios públicos. La diferencia que se está armando entre los ciudadanos que salen del colegio privado y público es mucho más grande. La medida que se está tomando es segregadora”, apunta Olivares.

Finalmente, recalca que el curso también tiene alcances con algunos de los temas que más motivan actualmente a los alumnos y que es de suma cotidianeidad: la tecnología.

“Los profesores hemos ido encarando a la tecnología en un contexto muy filosófico. Si bien los smartphones y la tecnología no eran inicialmente nuestros aliados en la sala de clase, se han transformado en una herramienta muy útil. Los chicos tienen acceso a documentales, películas o entrevistas para distinguir distintos tipos de argumentación. Además tiene un valor en sí mismo, ya que abre la puerta para que nos preguntemos la ética que hay detrás de las nuevas tecnologías, el mal y buen uso”, aclara.

Fuente:

La Nación, Chile.

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